Las rutas marítimas están cambiando de nuevo. Parte de la capacidad regresa al Mar Rojo para aliviar la congestión en Asia, el tránsito visible por Ormuz vuelve a caer y las navieras anuncian nuevas cancelaciones de salidas antes de la Golden Week.
Son movimientos diferentes, pero tienen una consecuencia común para las empresas importadoras y exportadoras: los calendarios siguen expuestos a cambios de ruta, ajustes de capacidad y variaciones en la fiabilidad de los servicios.
El mapa marítimo vuelve a moverse: Mar Rojo, Ormuz y salidas canceladas.
1 La congestión en Asia acelera el regreso al Mar Rojo
El regreso de las navieras al Mar Rojo está ganando ritmo. Según los datos de Sea-Intelligence recogidos por El Mercantil, esta ruta ya concentra el 27 % de la capacidad de portacontenedores entre Asia y Europa que anteriormente se desviaba por el cabo de Buena Esperanza. A principios de agosto, el porcentaje era del 17 %.
Uno de los motivos está en Asia. Los tifones de julio y agosto han elevado la congestión portuaria hasta niveles comparables a los registrados en 2022. Los tiempos medios de espera alcanzan los 3,19 días en Ningbo y los 4,42 días en Shanghái.
Volver al Mar Rojo permite acortar los tránsitos y devolver antes los buques a Asia. Por eso, el movimiento es especialmente visible en los servicios que viajan desde Europa hacia el continente asiático y en las conexiones con el Mediterráneo.
Este regreso todavía no puede interpretarse como una normalización definitiva. Algunos tránsitos son puntuales y las navieras mantienen una cláusula de reversión que les permite volver a rodear África si se deterioran las condiciones de seguridad.
Para los cargadores, el posible ahorro de tiempo debe valorarse junto con la estabilidad de la ruta, la exposición a cambios de última hora y las consecuencias que tendría una nueva desviación sobre las ETA.
Fuente: El Mercantil
2 El tráfico visible por Ormuz vuelve a reducirse
Mientras parte de los portacontenedores recupera el Mar Rojo, el tráfico visible por el estrecho de Ormuz continúa siendo muy reducido.
Durante el último fin de semana analizado atravesaron el estrecho 17 buques de mercancías, frente a los 37 de la semana anterior. Antes del inicio del conflicto, Ormuz registraba alrededor de 125 grandes buques comerciales al día.
Estas cifras deben leerse con cautela. Algunos petroleros están navegando con los transpondedores apagados, por lo que el tráfico visible no representa la totalidad de los movimientos. Aun así, la reducción confirma que la tensión continúa condicionando la navegación.
Ormuz sigue siendo un punto crítico para el transporte de petróleo, gas natural licuado, productos agrícolas, fertilizantes y otras materias primas. Su evolución puede trasladarse al precio del combustible, las primas de seguro, la disponibilidad de buques y los costes de determinadas operaciones.
La señal para las empresas no está únicamente en cuántos barcos cruzan el estrecho. También conviene observar qué mercancías dependen de la zona, qué proveedores o rutas concentran mayor exposición y cómo podría repercutir un cambio en los costes energéticos.
Fuente: Reuters
3 Drewry prevé 77 salidas canceladas
Los cambios de ruta coinciden con nuevos ajustes de capacidad. Drewry prevé 77 blank sailings entre las semanas 39 y 43, comprendidas entre el 21 de septiembre y el 25 de octubre.
Las cancelaciones representan el 11 % de las 720 salidas programadas. El 55 % se concentra en el transpacífico en dirección este, el 31 % afecta a las conexiones entre Asia y el norte de Europa o el Mediterráneo y el 14 % corresponde al Atlántico.
La proximidad de la Golden Week china añade presión. El adelanto de mercancías previo a las vacaciones y los ajustes aplicados por las navieras pueden condicionar el espacio disponible y la fiabilidad de las salidas durante octubre.
Una cancelación no supone únicamente esperar al siguiente barco. Puede provocar rollover, cambios de escala, nuevas conexiones, reajustes en la recogida y más días de stock o capital inmovilizado.
Por eso, conviene revisar qué reservas están confirmadas, qué alternativas existen y cuánto margen conserva la planificación si una salida deja de operar.
Fuente: Drewry
En conclusión
El transporte marítimo no está avanzando hacia una única dirección. Algunas navieras recuperan rutas más cortas para liberar capacidad, mientras otros pasos estratégicos continúan bajo presión y las cancelaciones alteran la oferta disponible.
Para las empresas, la lectura útil está en cómo se combinan estos movimientos. Una ruta más corta pierde parte de su ventaja si puede revertirse. Una reserva confirmada ofrece menos seguridad si el servicio se cancela. Y una alteración en un corredor energético puede acabar afectando a costes muy alejados de esa zona.
Este mes conviene revisar rutas, salidas y alternativas con una misma pregunta: ¿cuánto margen conserva la operación si las condiciones vuelven a cambiar?