Por un transporte marítimo más sostenible

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JCV - Expertos en Transporte Marítimo

 

El cambio climático y sus consecuencias, que ya nos están afectando, son innegables. Es por ello que un sector tan importante como es el sector marítimo no podía quedarse de brazos cruzados ante esta situación. A continuación os contamos algunas medidas que se están poniendo en marcha o que parecen el camino hacia un transporte marítimo más sostenible.

Uno de los puntos fundamentales para la sostenibilidad del sector es la reducción de las emisiones de los gases de efecto invernadero de los buques.

La Organización Marítima Internacional (OMI, o IMO en sus siglas en inglés)  es el organismo especializado de las Naciones Unidas responsable de la seguridad y protección de la navegación y de prevenir la contaminación del mar por los buques.

El pasado mes de mayo, los países reunidos en la OMI en Londres adoptaron una estrategia inicial para la reducción de gases de efecto invernadero provocados por el transporte marítimo internacional de al menos el 50% en 2050 (comparado con los niveles de 2008).

La estrategia inicial actúa como marco de trabajo para los Estados Miembros, definiendo la futura visión para el transporte marítimo internacional, los niveles de ambición para reducir las emisiones de efecto invernadero y los principios rectores. También incluye una lista de posibles medidas adicionales a corto, medio y largo plazo, con los plazos posibles y sus repercusiones para los Estados. La estrategia también identifica barreras y medidas de apoyo como la creación de capacidad, la cooperación técnica y la investigación y desarrollo.

Definitivamente, esta decisión, pone al transporte marítimo en un rumbo prometedor.

Destacamos los esfuerzos que ha venido realizando la OMI para establecer un plan de medidas para contribuir con la desaceleración del cambio climático. Os citamos algunos ejemplos:

 

  • Plan de gestión energética del buque que consiste en brindar una orientación sobre las mejores prácticas para el funcionamiento de los buques con un consumo eficiente de combustible.
  •  Crear sistemas de propulsión y proyectos de hélice que reduzcan el consumo de combustible y logren generar, al mismo tiempo,  la misma potencia de salida de los que fueron instalados en años anteriores.
  •  Reducción de la velocidad de los buques: algunos sostienen que la disminución de la velocidad de un buque en un 10 % reducirá las emisiones en un 20 %, por término medio, y, con respecto a determinados buques, incluso en un 30 %.

 

Las compañías marítimas tienen un fuerte incentivo en cuanto a la reducción  del consumo de combustible y de esta manera reducir las emisiones de CO2: el precio del combustible representa una parte importante de los gastos de buques operativos , que aumentó un 300% en los últimos 5 años. Uno de los mayores desafíos consiste en ofrecer al sector incentivos que recompensen un uso eficiente del carbono, que vaya más allá de una sola reducción de la factura del combustible, e incluya la corrección de aquellos comportamientos que afecten a dicho propósito. Asimismo, muchos países han comenzado a recopilar información sobre los combustibles que se utilizan en las embarcaciones que atracan en sus puertos. La idea es que, con estos datos, se pueda realizar un seguimiento de los combustibles que más contaminen y ver cómo se pueden sustituir por otros que resulten más sostenibles.

En la actualidad existen  diferentes medidas para reducir las emisiones de gases y partículas que contaminan, solo por mencionar algunas: la instalación de filtros de lavado o de reducción catalítica, sistemas de recirculación de gases de escape o utilización de gas natural licuado como combustible alternativo. El uso del gas licuado se plantea como alternativa real, ya que supone una mejora de la calidad de aire y reducción de la huella de carbono y se avance en el terreno de la competitividad del transporte y la logística. El uso de la energía eléctrica es otra alternativa para tener en cuenta. Para esto será necesario dotar de equipamientos y mejorar las instalaciones portuarias para poder suministrar a los buques durante la estancia en los puertos.

Resulta curioso destacar, que un estudio de la Universidad de Manchester expresa que las energías alternativas aún no son 100% funcionales para la industria naviera.  Para que el combustible se convierta en una alternativa viable necesita reducir las emisiones a lo largo de su ciclo de existencia y no solamente durante la combustión. Pero de momento, pareciera ser que no existe  un combustible alternativo disponible para generar grandes cambios y ahorros significativos en contaminantes locales y emisiones de gases con efecto invernadero.

Además de las medidas que está poniendo en marcha la OMI cabe mencionar otras medidas que está poniendo en marcha a través de Puertos del Estado o el sector privado, ya sea por su propia iniciativa, o bien como respuesta a cambios en la legislación tanto estatal como europea.

Por ejemplo, las Autoridades Portuarias de los principales puertos del Estado forman parte de la WPCI (World Ports Climate Initiative). Se trata de una iniciativa de la IAPH (International Association of Port and Harbors), cuyos miembros, de modo voluntario, se comprometen a promover acciones que favorezcan la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero producidas en el transporte marítimo y la actividad portuaria.

Otra medida interesante es de la Comisión Europea (secundada por la OMI), el “Cold Ironing”, “Onshore Power Supply” (OPS) o “Shore-Side Electricity”. Se trata de una conexión eléctrica para que el buque, durante su estancia en puerto, se alimente a través de una instalación eléctrica en tierra y evitar así el uso de su combustible fósil.

Hay que tener en cuenta que la cantidad de emisiones que se produce en la fase de atraque es menor que en la fase de tráfico marítimo pero, por otro lado, estas emisiones son las que más afectan al puerto en sí mismo y las poblaciones cercanas. La implementación de este sistema requeriría de un estudio para comprobar su viabilidad.

La mejora de las condiciones medioambientales pasa por todas las fases y puntos del transporte marítimo. Por ejemplo, estudios de ingeniería civil que lleva a cabo Puertos del Estado para, a través de los muros y barreras en los puertos, modificar la velocidad y turbulencia de los vientos para que éstos tengan la menor incidencia posible en las zonas de carbón y granos sólidos pulverulentos de los puertos y así minimizar el arrastre de ese polvo que puede resultar contaminante a zonas pobladas.

Hay medidas, quizá más modestas, que también contribuyen al cambio del sector a un período más sostenible; procesos más telemáticos por parte de la red de Puertos y la Agencia Tributaria, automatización de las maniobras portuarias para su optimización, mejora de las infraestructuras ferroportuarias, etc.

Exigir combustibles más limpios y motores más eficientes en los buques de nueva construcción, así como procedimientos más limpios sería otro modo de comenzar con el cambio…¿no creéis?

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